Los dípteros (Diptera) forman uno de los órdenes de insectos más diversos: se han descrito cerca de 160 000 especies, entre las que se encuentran moscas, mosquitos, tábanos, mosquitas y jejenes. Su rasgo distintivo, y el que da nombre al grupo, es que solo conservan un par de alas funcionales; las alas posteriores se han transformado en halterios o balancines, unas pequeñas estructuras que actúan como giróscopos para controlar el vuelo.
Se distribuyen por todo el planeta, con una notable riqueza regional: se estiman en torno a 19 000 especies en Europa, 22 000 en el África tropical, 23 000 en la región oriental y 19 000 en Australasia. Esta amplitud refleja la enorme plasticidad ecológica del orden, presente en prácticamente todos los hábitats terrestres y de agua dulce.
Su importancia sanitaria es de primer orden, porque muchas especies son vectores de enfermedades. Los mosquitos del género Anopheles transmiten la malaria y Aedes aegypti propaga el dengue y el virus del Zika; las moscas tse-tse (Glossina) transmiten la enfermedad del sueño, los flebotomos la leishmaniasis y las moscas negras la oncocercosis o ceguera de los ríos.
Más allá de su papel como transmisores de patógenos, los dípteros cumplen funciones ecológicas valiosas. Son los polinizadores más importantes después de los himenópteros, intervienen activamente en la descomposición de la materia orgánica y resultan clave en la entomología forense: las moscas de las familias Calliphoridae y Sarcophagidae colonizan los cadáveres siguiendo patrones predecibles, lo que permite estimar el intervalo postmortem en investigaciones criminales.
Características
El carácter diagnóstico del orden es la presencia de un único par de alas funcionales, situadas en el mesotórax, mientras que las alas posteriores están reducidas a halterios o balancines, insertos en el metatórax. Estos órganos con forma de maza funcionan como giróscopos que permiten controlar la dirección durante el vuelo.
El aparato bucal varía según el grupo. Las especies que se alimentan de sangre de vertebrados, como los mosquitos y las moscas negras, presentan piezas bucales filosas en forma de estilete; otras tienen aparato lamedor-chupador para alimentarse de líquidos. En el caso de los tábanos, las hembras emplean mandíbulas y maxilas a modo de cuchilla para producir una incisión en la piel del huésped y lamer la sangre que fluye.
Los dípteros presentan metamorfosis completa (holometabolia), con cuatro etapas: huevo, larva, pupa y adulto. Las larvas son ápodas, es decir, carecen de patas articuladas verdaderas. Las larvas de los braquíceros, conocidas popularmente como gusanos o cresas, tienen la cápsula cefálica blanda y gelatinosa.