Un orden inmenso y familiar
Los Lepidoptera son uno de los órdenes de insectos más diversos y reconocibles: agrupan a las mariposas y las polillas. Se han descrito más de 157.000 especies, y se calcula que existe un número probablemente similar de especies aún sin describir. Esa diversidad se organiza en 127 familias reunidas en 46 superfamilias, repartidas entre cuatro subórdenes (Zeugloptera, Aglossata, Heterobathmiina y Glossata), de los cuales Glossata concentra el 99 % de los lepidópteros actuales.
Origen y coevolución
El registro fósil sitúa la aparición del grupo en torno al límite entre el Triásico y el Jurásico. Desde mediados del Cretácico, los lepidópteros coevolucionaron con las plantas con flores, una relación que explica buena parte de su éxito y de su papel actual en los ecosistemas terrestres.
Importancia
Los adultos figuran entre los principales polinizadores de las plantas con flores, ya que al alimentarse del néctar transportan polen entre ellas. En su fase larvaria, en cambio, muchas especies son plagas agrícolas relevantes, pues las orugas pueden consumir grandes cantidades de hojas en poco tiempo. Además, los lepidópteros constituyen una presa habitual en las cadenas tróficas terrestres.
Características
El rasgo que da nombre al orden son las escamas que recubren la superficie de las alas. Su superficie presenta multitud de aristas longitudinales, a veces separadas por menos de 1 μm, que alteran la luz y producen colores muy llamativos, con frecuencia tornasolados e iridiscentes. Estas escamas intervienen también en la termorregulación, el cortejo y la señalización.
El aparato bucal es de tipo probóscide, con una larga trompa enrollada en espiral llamada espiritrompa: permanece enrollada en reposo y se despliega para libar el néctar de las flores, adaptación estrechamente ligada a su papel polinizador.
Los lepidópteros presentan metamorfosis completa (holometábola), con cuatro fases bien diferenciadas: huevo, larva (la oruga), pupa (la crisálida) y adulto. Muchas polillas —y algunas mariposas— tejen con seda un capullo protector durante la pupación.
Aunque las mariposas diurnas son las más conocidas, la mayoría de las especies son de hábitos nocturnos: es el caso de las polillas, las esfinges o los pavones.