El orden Mantodea agrupa a las mantis o mantis religiosas, insectos depredadores reconocibles al instante por su postura acechante y sus patas delanteras plegadas. Se han descrito alrededor de 2.450 especies, repartidas en unos 430 géneros y 29 familias, con una distribución cosmopolita que abarca tanto regiones templadas como tropicales. La familia más diversa es la de los mántidos, y su reparto geográfico es muy desigual: cerca de 800 especies habitan en África, unas 530 en Asia y solo 31 en Europa.
Son depredadores emboscados por excelencia: la mayoría se camufla y permanece inmóvil, esperando a que la presa se acerque a su alcance. Su dieta se compone de presas vivas, y las especies de mayor tamaño llegan a capturar pequeños vertebrados como ranas, lagartijas e incluso colibríes.
Mantodea pertenece al superorden Dictyoptera, que comparte con Blattodea (las cucarachas y las termitas); ambos grupos están estrechamente emparentados desde el punto de vista evolutivo. Una de las conductas que más popularidad ha dado a las mantis es el canibalismo sexual: en muchas especies depredadoras la hembra devora al macho tras la cópula, un comportamiento presente en torno al 90 % de las especies depredadoras según las estimaciones disponibles.
Características
Las mantis presentan un conjunto de rasgos diagnósticos que las distinguen con facilidad del resto de insectos. El más característico son sus patas raptoras: las extremidades delanteras, muy agrandadas y provistas de largas espinas, funcionan como pinzas para atrapar y sujetar a la presa. Estas patas, plegadas en reposo, son las que evocan la postura de rezo que da nombre común al grupo.
Cabeza y visión
La cabeza es triangular y de ojos prominentes, sostenida sobre un cuello flexible que le permite girar casi 180°, un rasgo excepcional entre los insectos que le da un amplio campo de observación. Sus grandes ojos compuestos, con hasta 10.000 omatidios, sustentan una visión estereoscópica que le permite calcular con precisión la distancia a la que se encuentra la presa antes de lanzar el ataque.
Protórax y desarrollo
En casi todas las especies —salvo el género Mantoida— el protórax es mucho más largo que los otros dos segmentos torácicos, lo que confiere a las mantis su característico aspecto alargado. Las alas varían enormemente: hay especies de alas largas y también formas ápteras. La reproducción implica la puesta de entre 10 y 400 huevos protegidos dentro de una cápsula de espuma endurecida llamada ooteca. Su desarrollo es hemimetábolo, es decir, sin fase de pupa: pasan por tres estadios —huevo, ninfa y adulto— en los que la ninfa se asemeja de forma progresiva al insecto adulto.